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Diagnóstico

Ciudad de Guatemala se emplaza en un territorio formado en un 42% por quebradas conocidas como barrancos. Los barrancos solían ser espacios naturales frecuentados por familias y amigos, sin embargo, han sufrido severos problemas de contaminación, descuido por la falta de tratamiento de residuos, invasión formal e informal, erosión y deforestación. Incluso, muchos de ellos se han convertido en botaderos de basura y rellenos sanitarios.

 

Los barrancos forman parte integral de la ciudad y deben ser considerados dentro de la dinámica urbana. Tienen el potencial de ser lugares de encuentro, vías de conectividad sostenible dentro de la ciudad, captadores de agua, reservorios de biodiversidad, pulmones verdes e integradores urbanos.

 

Con el deseo de avanzar en esa dirección se gatilla el trabajo colaborativo entre Fundación Ciudad Emergente y Fundación Crecer, Taller Acá y Taller Torus en torno al desarrollo de un Plan de Habilitación Participativa de los barrancos.